Los cosacos eran antiguamente nómadas o seminómadas, étnicamente son eslavos, en la actualidad fundamentalmente residentes en territorios de Rusia y de Ucrania. Algunas comunidades se encuentran en el territorio de Kazajstán (cosacos de Ural y Semirechinskie). Antes vivían principalmente en las estepas cercanas al mar Negro y en las montañas del Cáucaso. Con el patrocinio del Imperio Ruso, el pueblo cosaco participó activamente en la colonización de Siberia, conquistando extensos territorios desde los montes Urales hasta el océano Pacífico, los montes Altái en Siberia, las estepas de Asia Central y también estableciéndose en las costas del río Ussuri.
Los núcleos principales de la población cosaca se encuentran en las regiones de los ríos Don y Kuban, y reciben el nombre de cosacos del Don y del Kuban, respectivamente. En la actualidad existen once comunidades cosacas tradicionales en los territorios del ex Imperio Ruso y ex Unión Soviética. La mayoría de estas se concentran en territorios de la actual Federación Rusa. En los años 1920 se inició la persecución, represalias y ejecuciones en masa del pueblo cosaco, desatado por el Partido Comunista de Rusia —más de dos tercios de la población cosaca fueron exterminados solamente en primeros diez años del govierno soviético. Un gran número de los cosacos fueron forzados a emigrar y ahora son residentes de otros países —Francia, Alemania, Belgica, Estados Unidos, Canada, Australia, Argentina, Chile y muchos otros. Muchos de estos emigrantes mantienen estrecha relación con las comunidades cosacas en Rusia. Algunos, como en caso de los cosacos residentes en Nueva Jersey (Estados Unidos de América), mantienen museos y bibliotecas nacionales cosacos, destinados a preservar el patrimonio cultural, tradicional e histórico de su pueblo.
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