Cada comunidad cosaca antes era más o menos autónoma; podía ésta consistir en una aldea (stanitsa en singular, stanitsi en plural) o un campamento fortificado (gorodki). Inicialmente, los cosacos tenían un enorme grado de autonomía, pero andando el tiempo su asociación al Imperio Ruso los llevó a que sus autoridades fueran directamente elegidas por el zar, aunque con ciertas restricciones.
El pueblo cosaco se rige por normas que castigan duramente los delitos de robo, homicidio, traición y otros muchos, sobre todo cuando estos fueron cometidos en contra de un representante u intereses de su comunidad. La sanción aplicada a una persona que se embriague en público o maltratar a la mujer es de un número no determinado de latigazos en el maidan (plaza), con el nagaika, látigo tradicional cosaco que además es considerado un arma (los cosacos desde muy temprana edad aprendían manejarla como parte de su enseñanza en artes marciales). Las sanciones no perdonan a nadie, y un cosaco sin importar su estatuto y nivel económico podría ser condenado a la pena de muerte por robar fondos de la comunidad ó la traición. La sanción común era recibir latigazos en un lugar publico delante de toda la comunidad local. Es característico que tras recibir la sanción el infractor se incline y agradezca en voz alta a los mayores por la “lección”.
Los encargados de dictar las normas y ordenan las sanciones son los juezes locales, los hombres mas respetados, elegidos (o reelegidos) junto al resto de la administración (incluyendo al ataman - la máxima autoridad de la comunidad cosaca local) por toda la comunidad en forma democrática una vez al año. El juez tenía facultad de aplicar el castigo a todos los miembros de la comunidad, mujeres y hombres, sin excepciones, inclusive al ataman. El atamán o hetmán (jefe de una región o de una comunidad, elegido democráticamente por todos una vez al año, mayor de 18 años, respetado y reconocido por toda la comunidad) goza de gran prestigio en toda su zona y es el comandante militar supremo en tiempos de guerra, mientras que en tiempos de paz es el administrador y la cabeza de la autoridad local. En los Krug-s, o asambleas populares, normalmente anuales se toman las decisiones importantes, inclusive las elecciones (o reelecciones) de las autoridades. En su estructura no hay grandes diferencias sociales y todos luchan y trabajan por el grupo, por su pueblo.
Los tres ideales que rigen la sociedad cosaca - son libertad, tradición y disciplina. Los niños se apuntan desde jóvenes a las academias militares, y el sentimiento militar dentro de sus costumbres es muy fuerte. Si bien es cierto que la preparación militar era primaria, cada miembro de la comunidad tenía libertad absoluta para escojer una profesión u oficio civil de acuerdo a su interés y habilidad personal, estudiar y formarse en hambitos que no son necesariamente belicos.
La solidaridad interna también esta muy presente. En modo de un ejemplo: en tiempos antiguos, en la comunidad cosaca de Zaporozhie (antepasados de los cosacos de Kubán, desplazados por las autoridades rusas a las costas del río Kubañ y del mar Negro) a los jóvenes que son los únicos que mantienen a su familia, y son los únicos desendientes-hombres de familia, se les colocaba un pendiente en la oreja lo cual para un comandante significaba que les exime de las misiones peligrosas. En todo caso aquello no impedía la participación de estos jóvenes en combates ó misiones de alto riesgo - en estos casos la desision de participar en esas era voluntaria.
Las mujeres tienen un papel pasivo dentro de la sociedad, pero antiguamente llegaron a luchar junto a los hombres. Por lo general debían criar a los hijos, atender los campos y negocios y cuidar los bienes, mientras sus maridos permanecían fuera participando en campañas militares. Pero en ocasiones familias y comunidades enteras cosacas, incluyendo niños, mujeres y ancianos, seguían detrás de sus tropas con todas sus pertenencias (durante la guerra civil y después, cuando las tropas cosacas formaban parte del Ejército Alemán en su lucha contra el Ejército Rojo). De todas formas, la mujer cosaca, particularmente mayores, siempre goza de gran respeto en la comunidad cosaca. Si bien es cierto que las decisiones importantes de la comunidad siempre son tomadas por los hombres, las mujeres cosacas gozan de libertades y trato igualitario y de mucho respeto, inclusive desde el siglo XV - inimaginable en la sociedad de aquella época en otras naciones.
Al fundar una stanitsa - poblado cosaco, primero se levantaban una iglesia y una escuela (mixta - para hombres y mujeres) y solamente después se levantaba el resto de las construcciones - hospitales, casas particilares, graneros, estructuras agrarias... El nivel de educación en stanitsas cosacas era muy alto para aquella época, incluso en nuestros tiempos. En 1850, en Rusia el porcentaje de analfebetismo llegaba al 85%. Al mismo tiempo en comunidades cosacas este índice no llegaba a completar el 5%. Todo ese desarrollo cultural fue patrocinado y financiado únicamente por sus propios medios. El costo de educación siempre lo asumía la comunidad cosaca local preocupada por su futuro y creación de su propia clase intelectual cosaca, destinando grandes sumas de dinero de los fondos comunes.
Todas estas stanitsa's enviaban a su juventud para largo servicio en regimiento y cada uno de ellos fue equipado por sus padres(!) con su propio caballo, montura, uniforme (de tradicional estilo cosaco), armas y municiones. Por lo tanto cada familia cesaba al servicio militar no solamente sus más fuertes, saludables y valiosos representantes- también debería patrocinar con significativas sumas de dinero el equipamiento de sus hijos – jóvenes combatientes cosacos. A pesar de todo, gente esforzada y trabajadora, con corazón y inteligencia se los arreglaban para sacar máximo provecho de sus tierras ricas de recursos naturales, sus stanitsas brillaban por sus logros económicos y culturales.
Durante la guerra civil y posteriormente, en tiempos soviéticos, el sistema administrativo, educacional y militar cosaco fue condenado a desapareser. Durante mucho tiempo la pertenencia a la comunidad cosaca o la palabra misma "cosaco" significaría como resultado la represión, hostigamiento, desplazamiento forzado, castigo o simplemente pena capital - la muerte... Existen decretos escritos, firmados por líderes comunistas de la época soviética, legalmente ordenando imponer "el terror" (textual) sobre las comunidades cosacas, inclusive "exterminio físico" (textual), sin importar su edad y sexo... y expropiación total de sus bienes "al beneficio del pueblo soviético"....
Hoy día algunas comunidades cosacas exigen que se les devuelvan sus posesiones tradicionales y que se les otorgue la autoadministración para poder establecer sus leyes y costumbres sobre los territorios tradicionalmente poblados por cosacos. De todos modos los cosacos son tratados y sienten como parte respetada de la sociedad civil de la Federación de Rusia - un estado multicultural, formado por mas de 100 naionalidades distintas que conviven en el mismo territorio bajo la misma Constitución y las mismas leyes. La misma situación se observa en Ucrania, donde los cosacos al igual que en Rusia forman parte inseparable de historia del país.
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